jueves, enero 17, 2008
Una historia verdadera
Mi abuelo murió hace aproximadamente tres años, dejando a mi abuela viuda. Ésta, ya muy mayor como para poder valerse sola, se fue a vivir con mi madre, que no hacía mucho se había divorciado de mi padre. Así las dos se hacían compañía mutuamente.
Como mi madre pasaba el día fuera trabajando, mi abuela se sentía sola, así que decidimos regalarle un gatito para que tuviera con qué entretenerse. Mi abuela le puso de nombre Pizco, pero nosotros le llamábamos Satán, porque era malo como un demonio.

Tan malo era, que un día se le acabó de ir la olla al maldito gato y empezó a bufar y a morder y arañar a todo el que se le pusiera por delante. Le dejó a mi hermana los brazos como un rallador de queso, y tuvieron que llevárselo para sacrificarlo. Mi abuela nunca supo esto. Ella aún cree que Pizco o Satán está viviendo con otra familia.
El caso es que mi abuela volvía a sentirse sola, así que mi madre movió hilos y trajo una chihuahua a casa. Mi abuela al principio no quería más mascotas, pero enseguida se encariñó de la perrilla, a la que puso de nombre Linda. Nosotros, en cambio, la llamamos Rata, por motivos más que evidentes.
Y resulta que el otro día llamo a casa para preguntar cómo están mi madre, mi abuela y la rata, y me dice mi madre que a la perrilla la tuvieron que llevar al veterinario porque tenía...
En serio. Una perra asquerosa que cabe en un zapato tiene un embarazo psicológico. Hasta le salía leche al apretarle los... puaj, no quiero ni pensarlo.
¿Y por qué os he contado todo el rollo de mi abuelo y el gato y mi madre?
Pues porque si llego a empezar el post diciendo que la perra de mi abuela ha tenido un embarazo psicológico... hubiera sonado un poco raro, ¿verdad?
Mañana más.
Como mi madre pasaba el día fuera trabajando, mi abuela se sentía sola, así que decidimos regalarle un gatito para que tuviera con qué entretenerse. Mi abuela le puso de nombre Pizco, pero nosotros le llamábamos Satán, porque era malo como un demonio.
Tan malo era, que un día se le acabó de ir la olla al maldito gato y empezó a bufar y a morder y arañar a todo el que se le pusiera por delante. Le dejó a mi hermana los brazos como un rallador de queso, y tuvieron que llevárselo para sacrificarlo. Mi abuela nunca supo esto. Ella aún cree que Pizco o Satán está viviendo con otra familia.
El caso es que mi abuela volvía a sentirse sola, así que mi madre movió hilos y trajo una chihuahua a casa. Mi abuela al principio no quería más mascotas, pero enseguida se encariñó de la perrilla, a la que puso de nombre Linda. Nosotros, en cambio, la llamamos Rata, por motivos más que evidentes.
Y resulta que el otro día llamo a casa para preguntar cómo están mi madre, mi abuela y la rata, y me dice mi madre que a la perrilla la tuvieron que llevar al veterinario porque tenía...
¡¡¡UN EMBARAZO PSICOLÓGICO!!!
En serio. Una perra asquerosa que cabe en un zapato tiene un embarazo psicológico. Hasta le salía leche al apretarle los... puaj, no quiero ni pensarlo.
¿Y por qué os he contado todo el rollo de mi abuelo y el gato y mi madre?
Pues porque si llego a empezar el post diciendo que la perra de mi abuela ha tenido un embarazo psicológico... hubiera sonado un poco raro, ¿verdad?
Mañana más.
Etiquetas: Tetadas
Comments:
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Bueno, la verdad es que no debes estar muy acostumbrado. Mi caniche ha tenido varias veces embarazos psicológicos. Suele ocurrirle después del celo. Coge los peluches, que normalmente mordisquea y lanza por los aires, con mucho mimo y cariño como si fueran sus hijos.
Vamos, que no es tan extraño...
Vamos, que no es tan extraño...
Si, mi perrilla también ha tenido unos cuantos...
Era muy gracioso cuando empezaba a lamerse porque sacaba leche también...
Ehem... bueno, tampoco es que fuera gracioso, era una forma de hablar...
Era muy gracioso cuando empezaba a lamerse porque sacaba leche también...
Ehem... bueno, tampoco es que fuera gracioso, era una forma de hablar...
La perra de mi amigo...
Empiezo de nuevo: Un amigo tenía una perra (vale suena igual de raro, pero ya no sé cómo decirlo) una peazo de dogo hembra (doga¿?) que era super mimosa, menos cuando ladraba, claro que era superterrorífica, y también tuvo un embarazo psicológico. Así que se ve que no es cosa tan inhabitual, aunque sí, rara de narices (esta perra era cosa rara, y mucho)
Besitos
Empiezo de nuevo: Un amigo tenía una perra (vale suena igual de raro, pero ya no sé cómo decirlo) una peazo de dogo hembra (doga¿?) que era super mimosa, menos cuando ladraba, claro que era superterrorífica, y también tuvo un embarazo psicológico. Así que se ve que no es cosa tan inhabitual, aunque sí, rara de narices (esta perra era cosa rara, y mucho)
Besitos
ay ay lo que me he reído en serio, jajajajajajajajajaajaja, muy bueno, realmente bueno... eso sí, no te aconsejo ir a vivir con tu abuela, visto lo visto no quiero ni pensar qué podría pasarte O_O
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